Todos en el público comenzaron a gritar eufóricos, ante las declaraciones de Emiliano, y el show que estaba mostrando en ese instante, Bastián estaba agradecido y maravillado por aquel acto que para éste solo era un acto de amor. Y aunque ninguno de los dos se había dicho de forma genuina que se amaban era una realidad que se respiraba en ese momento. Laila se acercó a Emiliano y Bastián le arrebató el micrófono a Emiliano, y con rabia, lo miró a los ojos y le dijo que eso jamás se lo iba a perdonar. —Gracias por ese aplauso, yo solo quiero agregar, que este hombre que ven aquí era mi empleado, y este de acá era mi prometido y ellos me traicionaron… ya saben el clásico cliché de novela “El jefe y el asistente”, perdón me equivoqué, no era “la asistente” —dijo Laila con toda la intenc

