Era lunes por la tarde, Laila recibía en sus manos, los primeros números que habían arrojado las ventas, de la revista. —Esto es un desastre, si continuamos así… —Hay que esperar un poco más —Infirió Orlando, con su voz nerviosa. —debemos reunirnos y quiero a los asistentes presentes —ordenó Laila, llevando las mechas de su cabello detrás de su oreja, esperando que Orlando saliera de prisa. —Bastián, Alexa, Estela y tú Gael a la sala de juntas… Alexa avísale a Carol. Bastián y los otros estaban apagando sus computadores. Guardaban sus tabletas y se disponían a salir de la oficina justo en el momento en el que Orlando les llamaba. Todos torcieron los ojos, pero Bastian, simplemente se sintió desanimado, estaba aún cansado y esperaba dormir esa noche. Muy temprano. Bastián fue el pr

