El bar que Emiliano eligió para beber alcohol, era un lugar bien ubicado; tenía muros altos, y lámparas tenues en colores marrones, mesas redondas de madera con tres o cuatro bancos altos según el tamaño de la base redondeada. Una isla que funcionaba como barra, justo en el centro, dando servicio en todos los sentidos del lugar, los detalles eran pintorescos y bien apreciados por los hombres y las mujeres que continuamente asistían a aquel lugar. Emiliano nunca había estado en aquel lugar, y Bastian mucho menos, Emiliano tenía pensando en llevar a Bastián a un lugar mucho más recatado, sin embargo las luces en la fachada le habían llamado la atención, de inmediato se detuvo frente al lugar para después entregar las llaves de su auto al valet. Las calles en el lugar parecían brillar a

