El bar de Román estaba en su lleno total, las luces alumbraban los rostros de las personas en su mayoría hombres, que bailaban y disfrutaban de la buena música que se escuchaba a través de los parlantes. Román estaba sentado en una mesa “VIP” en espera de ver el rostro de Alonso que, con dificultad, pasaba entre los hombres. —Por fin estoy aquí —¿Quieres tomar algo? —cuestionó Román mientras se levantaba de su asiento para estrechar la mano de Alonso seguido de un fraternal abrazo. —Quiero whisky —Román abrió los ojos, y supo que el problema de su amigo era mucho peor que el que él tenía para contarle. Román chasqueó los dedos, y un mesero se acercó de prisa, Román le pidió una botella y un par de copas. El mesero asintió con la cabeza y de prisa. Fue en busca de la botella que su je

