Tal vez las copas, tal vez el calor, o simplemente la atracción que Emiliano había descubierto sentir por Bastian lo estaban llevando a situaciones que ni el mismo sabía por qué las hacía. Por su mente pasó el recuerdo involuntario, de pensar si en alguna otra ocasión se había comportado de forma tan inapropiada con alguna mujer, incluso pensó que probablemente, reflejaba lo que hubiera querido experimentar con cualquier mujer y no había sido capaz de descubrir. Una sonrisa, sexy, llena de sarcasmo en el exterior, pero llevada a eso por el nerviosismo, la incredulidad de sus propias acciones, iluminaban el rostro del hombre que Bastián miraba en ese momento. —No me agrada tu sonrisa —agrego Bastián con molestia, pues tan solo minutos antes ese hombre había generado impaciencia en Bastián

