Un par de semanas más tarde y Dafne seguía respirando, pero se estaba volviendo loca, había visto a Leah llegar un par de veces a casa de Keily y sabía que habían formado, o por lo menos estaban comenzando a formar una “amistad”. Dafne había charlado con su vecina y ella misma le había dicho que Leah era agradable, sí, Leah lo era a veces. Quizá Keily no hablaba mucho al respecto y Dafne no insistía en el tema para no sonar desesperada o perecer psicópata. Al parecer las clases de ser una buena tops habían funcionado bien, mejor de lo que Dafne hubiese querido porque ahora tenía a la mendiga Leah rondando a su Keily, su Keily, era su Keily aunque nadie lo supiera. Lo que Dafne no sabía era que Keily no estaba haciendo nada con la otra chica. Ok, la universitaria apro

