Keily no se lo imaginaba, Leah había comprado demasiada comida para ambas, la ojiverde no sabía si podría comerse la hamburguesa, papas, malteada, nachos y dona que le habían servido, incluso le compró una barra de chocolate, la otra chica parecía muy cómoda y comía como si nada su porción. Además de eso, Leah también hablaba bastante, la mayor parte de su plática era acerca de los profesores y como la aburrían, de su familia y como la criticaban por ser un “desperdicio de mujer” esa era una frase que Keily odiaba escuchar. ¿Por qué llamar a un chico o a una chica desperdicio de hombre o de mujer solo por ser homosexual? Ni al caso. — A veces envidio a Dafne, sus papás lo toman tan bien, a mí me castigó Dios y creo que doble porque mis padres están separados así que cuand

