Pasó una semana desde que los padres de Dafne y Keily habían charlado sobre los problemas en casa de los Jauregui. Noah quería hacer caso al consejo de Bruno porque ya estaba cansado de la bipolaridad de Sarah y Keily, gracias a Dios tenía a Larry, y Tefy no era tan dramática… o bueno, no aún. Terminó de arreglar una de las bombillas de la sala y se preparó para cuando su hija volviera, Keily dijo que no tardaría demasiado en regresar y así fue ya que solo se retiró para ir a casa de Nora a dejar un libro que le pidió prestado y la morena ocuparía ya. La ojiverde cruzó la puerta y su padre rápidamente se dirigió a ella. — Hija, que bueno que llegas ¿cómo te fue? —cuestionó con una sonrisa. —Este… Bien, eso creo —respondió un poco confundida ya que regularmente

