Capítulo 28: *Especial Navidad*

1597 Palabras
*Meses después* Una Navidad diferente. . Jazmín Ya hoy navidad y hemos organizado por semanas una gran cena con la señora Lucia y el señor Héctor. Detrás de su casa, colocamos una gran mesa de madera pintada con un lindo tono café y cubierta en medio con un mantel rojo brillante que solo ocupa el centro de la misma. Andrew y el señor Héctor la hicieron en el taller que se encuentra a la derecha de la cabaña, les tomó días lograr pulir a tal manera la madera, para que se viera espectacular como hoy reluce. Como hay 5 árboles frondosos alrededor y cerca de donde estamos ubicando la mesa,decoran con luces cada uno de ellos, iluminando la noche y dando ese toque navideño que se necesitaba. Entro a la cocina y ayuda a Andrew y la señora Lucia a terminar lo preparativos para comenzar a colocar todo. La hija de ellos viene hoy, y traerá a su novio para que los conozcan. La señora Lucia le hablo de nosotros y la verdad estamos algo nerviosos de conocerla. No sabemos cómo será su reacción o si le caeremos bien, pero algo si sé, que sus intenciones no quedaran ocultos a mi. A pesar de esta época, en esta zona no hace frío o cae nieve en esta fecha, solo llega el otoño pintando las hojas de un color marrón, pero extrañamente se quedan en el árbol y solo cuando comienza el año nuevo ellas comienzan a caer. Es lindo sentir la calidez de estar en familia, eso me recuerda que debo llamar a mi madre, los extraño y usualmente en este tiempo yo hubiera buscado la manera de estar con ellos y pasar esos días juntos o de viaje. Pero ya eso cambió, ahora mi familia está aquí. Sabía en lo más profundo de mi, que estar con Andrew conllevaría un sacrificio y en eso se implicaba no estar con mis padres. Ellos no quieren mucho a Andrew y meno para mi, sin embargo, no me hicieron la guerra cuando se enteraron que estaba viviendo con él lejos de la ciudad. Solo le importa que esté bien y feliz, y es lo que más he tenido estos meses. Paz y tranquilidad. La señora Lucia tiene alguna galletas de jengibre en el horno y ya se acabará el tiempo, así que decido acerca y sacar las galletas. Tomo un guante que tiene ella en la esquina de un estante y con mucho cuidado retiro la bandeja del horno. ¡Huele delicioso! Y se ven tan lindas, cada galleta tiene una forma diferente, una son como el típico muñeco con gomitas, otras son de arbolito, y unas más grandes que son estrellas. Coloco las galletas en los platos de presentación que irán sobre la mesa. — ¡El asado está listo!— grita el señor Héctor emocionado. — ¡Bueno mis hijos lindos, llego momento de llevar todo afuera! — nos dice la señora Lucia a Andrew y a mi. — ¿Puedo comer una galleta? Es que se me ha provocado demasiado. — pregunto — ¡Claro que si! — dice la señora Lucia. — No es por nada, pero Jazmín veo que se te han antojado muchas cosas para comer últimamente. — dice el señor Héctor con tono de sospecha. — No me he dado cuenta — dije pero me dejo pensativa que el mencionara eso. Yo nunca me he cuidado con Andrew, más allá de un preservativo. Pero... ¿podría ser?, no no creo que sea. Ignoro la idea y dirijo mis pasos hacia el jardín para ver cómo se ve todo desde un aspecto más general, y es lindo estar todos juntos como una familia. De repente, Andrew y el señor Héctor comienzan a salir con las bandejas más grande la comida que ha preparado la señora Lucia, entre esas una bandeja de puré de patatas. Entro corriendo y recojo todos los cubiertos para ir a ponerlos sobre la mesa. ¡Que emoción! Me dirijo un momento al baño para arreglar mi cabello frente al espejo, y acomodo el vestido que tengo puesto y decido a ir un momento a la cabaña para retocar mi maquillaje antes de que llegue la visita esperada. Camino hacia la cabaña, con cuidado de no caerme porque a veces soy torpe, sin contar que no tengo cambio de vestido. Llego a la cabaña y sacudo la suela de mis sandalias deslizando mis pies sobre la alfombra y entro. Busco rápidamente en la habitación mi bolsa de maquillaje y un espejo para aplicarme algo de labial. Termino de arreglarme y me da una sensación extraña en el cuerpo, me disgustó y siento náuseas, de repente un dolor de cabeza hace que me de vueltas todo a mi alrededor. Prosigo a la cocina para tomar un poco de agua, una vez lo hago ya me siento algo mejor. —¿Que raro?, creo que debería llamar a mi madre, antes de volver a la casa para la cena. — me dije en voz alta y busqué mi celular. Lo consigo encima de la cama y lo tomo para hacer la llamada. Suena el celular— ¿Hola? — dice mi madre del otro lado de la llamada. — ¡Hola mami! Soy Jazmín, quería saber de papá y de ti, ¿cómo están?, me imagino que es su luna de miel de nuevo, ya que están solitos, ¿van de viaje siempre?. — Saludo a mi madre con alegría. — Mi princesa, estamos bien cariño, salimos temprano al aeropuerto, nos iremos de viaje a San Andrés islas, será hermoso tomar sol y hacer castillos de arena con tu padre, seremos niños de nuevo — dice entre carcajadas mi madre. — Me alegro mamá, espero que se cuiden mucho por allá, ¡no vaya a estar demasiado tiempo en el sol! —exclame mientras volvía a tomar agua para sentirme bien. — Hija, ¿qué harás hoy? Cuentame — pregunta mi madre —Vamos a tener una cena en familia mami, como me encantaría que ustedes estuvieran aquí. Los extraño, espero verlos el otro año entrante — dije en tono feliz. — Claro que si cariño, esperamos tu visita, o bueno que nos digas donde estas y podemos ir nosotros a verte. Hace tiempo que no nos llamabas, ya me había preocupado por tu ausencia —dice mi madre. — Mejor vienen ustedes a verme madre, te enviaré por la dirección por mensaje y así van haciendo planes para que puedan venir pronto. — respondo, y escribo el mensaje mientras continua la llamada. —Esta bien cariño, me parece buena idea, nos vemos pronto entonces, te amamos no lo olvides nunca. Eres nuestra bendición más amaba. —se escucha su tono tembloroso. — ¡No llores mami! Pronto nos veremos, los amo, que le vayan muy bien en su viaje.— dije para evitar caer en ese círculo emocional que podría hacer llorar también. — Adiós hija te amamos — dice y corta la llamada. Guardo el celular en un pequeño bolso de mano y me lo llevo. Salgo hacia la casa y me encuentro a Andrew frente a la mesa con todo servido. Se acerca y toma mi mano. — ¡Estas Hermosa!, simplemente la mujer más bella de este pueblo. — exclama Andrew y me da un beso en los labios. — Amor, ¿a que hora llegará la hija del señor Héctor y la señora Lucia?. —pregunté en vista que no ha llegado. — Ella los llamo desde su celular, en unos 10 minutos llega, ¿crees que le vayamos a caer bien?, para ella seremos unos extraños que llegaron un día y ahora viven con sus padres. — dice Andrew. — Ojalá que sí, no se que esperar. ¿Amor y si nos sentamos? Me siento algo mal, estoy un poco cansada y me duele la cabeza— le comento a Andrew recordando entre mi, que hace rato tuve muchas náuseas. — ¿Te sientes mal? Si quieres puede acostarte un rato amor, no vale la pena que estés en la cena con una mala cara o sin disfrutar del momento por tener malestar. — alega y me busca una silla para sentarme. — No te preocupes amor, seguro será que alguna comida del desayuno o el almuerzo me cayó mal, pero estaré bien, no te alarmes tanto — digo para calmarlo y que sigamos con la fiesta navideña. Sale el señor Héctor y la señora Lucia a estar con nosotros afuera mientras esperando que su hija y su novio lleguen. — Les cuento que mi esposa y yo hemos decidido el día de mañana, regalar juguetes en el pueblo a los niños, muchos de ellos son pobres y no tienen para darle regalos a sus hijos, solo hacen una cena y cuando mucho les compran ropa para que no estén mal vestidos. — menciona el señor Héctor. La señora Lucia sonríe y dice – Por eso, queremos llevarles regalos, para que este año sea diferente para todos, yo los compré y tengo 2 bolsas muy grandes guardada en nuestra habitación, espero podamos contar con ustedes para que salgamos repartirlos mañana. — ¡Claro que si! Será lindo ver la cara de felicidad de todos esos niños al tener una navidad diferente, llena de sorpresas y esperanza. — dije con alegría. Entres risas y más conversación de tema e ideas que se pueden hacer para el día de mañana, escuchamos el timbre de la puerta... Ha llegado la visita esperada para nuestra cena... Continuará. . . .
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