capítulo 27

2309 Palabras
Andrew En este lugar tranquilo, perfecto para encontrar una paz inigualable. Jazmín y yo abrazados en este instante es lo mejor que me pudo haber pasado, acostados uno al lado del otro. Fue una Noche inolvidable, el amor de vida y yo hemos consumido nuestra unión y entrega en cuerpo y alma. Siempre la he amado y quiero que sea mía y solo mía para siempre... Veo el sol entrar lentamente por la ventana, viene a mi cabeza aquel sueño que tuvo Jazmín, recordar cada descripción que ella logró dar, cada detalle siendo tan específica de un lugar que ella nunca ha visto. Debe tener un significado ese sueño, algo quiere decirnos el destino, no creo que vayamos a retroceder, no hay una razón para estar en ese sitio, ni una, ni siquiera el hecho que mi padre sea un jefe es razón suficiente para volver. Tratare de no pensar tanto en eso. Me encuentro bien ahora, disfrutaré por fin mi facilidad, al lado lo de más importante para mi en este mundo. Ella acostada en mi pecho, una sensación que nunca creí que iba a tener, pero aquí está. Ella se mueve, acomodándose hacia su lado de la cama. Es momento de que me levante, debo ir a trabajar con el señor Héctor, ayudarlo ha sido bueno para comenzar de cero una vida diferente, un punto de vida distinto. Decido estirar mis brazos hacia arriba y relajarme sintiendo como suena mi espalda, me levanto y dirijo mis pasos hacia la cocina. Abro el refrigerador y decido tomar algo de agua, miro todo a mi alrededor y este hermoso lugar de madera refleja la luminosidad del día de una manera asombrosa, sin necesidad de ser el lugar más caro, es muy cálido. Me dirijo a baño para tomar una ducha. El agua tibia cae sobre mi, y pienso que esta noche hicimos posible lo imposible. Termino de ducharme, me envuelvo en una toalla y salgo del baño, busco entre mi ropa unos jeans que se puedan usar para trabajar, y una camisa cómoda, después de todo, será un día largo, dirijo mis pasos hacia la sala de la cabaña para colocarme las botas impermeables. Caminamos siempre por el campo, entras las siembre la tierra húmeda no puede faltar. Entro a la habitación un momento solo para observar esa bella mujer que me trae loco. Depósito un dulce beso en su frente, y la termino de cubrir con una cobija que está a su lado. Acomodó mi cabello mirándome en el espejo de la habitación y luego me dirijo hacia la salida para ir a casa del señor Héctor. Es extraño que los vecinos estén algo lejos, pero es una gran ventaja ya que la privacidad es muy agradable. Entro por la puerta trasera de la casa y me dirijo a la cocina y veo a la señora Lucia de espaldas terminando de servir su desayuno. —Buenos días— digo entrando y me siento en el comedor. —Hola Andrew, ¿cómo amaneces? Mira tengo aquí unas deliciosas patatas horneadas con queso para desayunar, espero no me lo niegues. — dice la señora la Lucia colocando el plato frente a mi. — ¡Nunca rechazaría esta oferta! Se ve riquísimo— dije y comencé a comer disfrutando cada bocado como si fuera el último. El señor Héctor se ríe y dice — Mi esposa hace las mejores patatas horneadas, como no enamorarme día a día de ella. Ella al escuchar sus palabras se acerca a él y le da un tierno beso en la mejilla. —Estuvo buenísimo señora Lucia, muchas gracias — le dije y me levanté para ir a la cocina y lavar el plato y los cubiertos. — Tranquilo, deja todo ahí, vayan a trabajar antes que se haga más tarde. — dice ella. — Lucia tiene razón, vámonos, nos espera un gran día —responde el señor Héctor. — Ok si esta bien, vamos — dije y me seco las manos con una toalla de cocina que estaba sobre la mesa. Salimos de la casa y nos despedimos de la señora Lucia agitando la mano. Seguimos el camino y nos adentramos a una parte del bosque donde el señor Héctor tiene unas calabazas grandes sembradas. Llegamos al lugar. —¿Que me dices si cortamos una de las calabazas más grandes? — pregunta él. — Si claro, habrá que llevarla entre los dos. — respondí. — Señor Héctor ¿puedo hacerle una pregunta? Sin que suene como un metiche claro. Dije mientras me sentaba para escoger la calabaza y poder comenzar a cortar. — Claro que si hijo. — dice el amable como siempre. — ¿Y sus hijos? O su familia, es que es extraño que no tenga ninguna foto o imagen en la casa. — pregunté pero por dentro solo esperaba que no lo incomodara mi pregunta tan indiscreta. — Interesante pregunta... No te preocupes, claro que puedo contarte. — dijo y se sentó en un tronco de madera viejo que estaba a un metro de la siembra. Yo muy atento comienzo a escucharlo. —Mi esposa y yo nos conocimos en Ciudad Playa, yo era recién llegado y debido a mi poder de controlar los elementos naturales, comencé a trabajar en un supermercado. Llevaba el área de hortalizas y me iba muy bien, y la conocí, llego comprando verduras y se veía hermosa, como una princesa. Con el poder de ella, me había visto venir así que no tardamos mucho en presentarnos. Comenzamos a salir y con solo un año de novios decidimos casarnos, todo fue color de rosa, con los típicos problemas de recién casados pero éramos felices juntos. Todo fue así, hasta que tomamos la decisión de tener hijos... Dejamos de cuidarnos y en la espera de 5 meses sin lograr nada de manera natural. Optamos por ir al médico y nos dijeron que hacer para seguir de la.manera natural, así que comenzamos un tratamiento. No fue fácil ver que mes a mes daba negativo la prueba de embarazo, volvimos al médico y ella comenzó a tomar unos medicamentos fuertes para que ella le pudieran hacer inseminación artificial. Después de 7 meses de espera, entramos en lo que seguía, una inseminación artificial. Ese día fuimos al médico y estuve una hora esperando afuera a que todo pasara, era nuestra última opción debido a que queríamos que fuera pronto el milagro de tener un hermoso hijo. Ella regresa y se ve bastante cansada y adolorida, fuimos a casa y estuvo en reposo todo ese mes, al siguiente hicimos la prueba y dio positivo. ¡La alegría había llegado a nuestras vidas! ¡Por fin tendríamos un hijo!. — ¡Era una buena noticia!— le digo al señor Héctor y no pude evitar notar como sus ojos se iluminaban contando esta anécdota. — ¡Así es!, Fuimos al médico de nuevo y le hicieron una ecografía para ver cómo iba el embarazo y ya que era un proceso delicado, la cuidaba al máximo, no la dejaba ni tocar una esponja para limpiar, yo hacía todo. Cuando comienza a hacer la ecografía, se escuchan sus latidos y nuestras lágrimas de alegría eran tantas que no podíamos controlarnos y de repente ¡se escucha otro latido!, ¡Eran dos!. Dos pequeñas bendiciones venían en camino. Sobraban razones para estar felices todo el tiempo. Preparamos un cuarto en la casa pero a ella con los antojos y disgustos del embarazo nada le agradaba. Era la más consentida en mi vida, así que decidí llamar a mis hermanos para que se quedaran conmigo unos días. Uno de mi hermanos dice — Héctor y si hacemos una cabaña, no muy grande, pero si que sea un lugar agradable para ella en este proceso, así no está estresada, sino que se relaja en un ambiente diseñado solo para ella. —¿Así fue como se comenzaron a hacer la cabaña donde estamos nosotros? — pregunto interrumpiendo lo que decía. — Si, exactamente. Fue un lugar diseñado a su gusto, ella después pasaba todo el día en esa cabaña, alimentaba a las gallinas y los patos, se sentaba todas las tardes en la mecedora afuera, observando el atardecer. Yo obviamente como su esposo procuraba estar siempre para ella y que no le faltara nada, al ser un hermoso campo, me tocaba trabajar aquí mismos en las tierras, opté por comprar 2 hectáreas a mis vecinos y ellos accedieron. Por eso no tenemos vecinos cercanos. Hice todo para tener un buen ingreso y a la vez no alejarme de ella, era joven así que caminaba todos los días por las tierras y buscaba las cosechas. Todo valió la pena hasta que... vinieron días difíciles. Dice el señor Héctor y su rostro cambio— ¿Qué ocurrió? — pregunte y veo como sus ojos se apagan de una manera que su tristeza invadió mi mente. — Después todo se fue cuesta abajo, fiebre, dolor intenso y mucho cansancio. Nada ni nadie podría predecir lo que sucedería. La película de terror por la que pasaríamos, nuestra familia nunca nos abandonó, estuvimos ahí todo el tiempo pasa nosotros. Un día ella tenía mucha fiebre, así que nos fuimos al auto y llegamos al hospital más cercano de aquí. Llegamos y nos dijeron que tenían que operarla de emergencia, una infección grave se había propagado por todos sus órganos y las bolsas de los bebés tenían poco líquido. No sabemos en qué momento todo esto ocurrió, en cuestión de días ella estuvo así y ahora corría el riesgo de perderla. Entro a quirófano y no supe de ella por horas, tiempo que sentía yo el más eterno de mi vida. Llega un doctor y me dice— Los bebés acaban de nacer y se encuentran en estado crítico, así que vamos a proceder con todo lo que este a nuestro alcance para estabilizarlos — comencé a llorar al escuchar esas palabras. —¿y su esposa? ¿ cómo se encontraba en ese momento?. — pregunté. — Estuvo en terapia intensiva hasta que mejoró. Por otro lado, yo estuve visitando a los bebés las pocas veces que me permitían verlos. Hasta que con solo una semana de hospitalización, uno de los bebes no resiste y más, y fallece. Bajan a mi esposa hacia el área de maternidad para que vea al bebé y se despida. El dolor en nuestros corazones era inmenso, superaba la preocupación física que podíamos estar pasando. Vemos al otro bebé, nuestro pequeño hijo luchando solito por sobrevivir. Mi esposa en medio de tanto dolor se acerca a él y le dice — Sé fuerte mi amor, pero si quieres irte con tu hermanito, no hay problema, yo los voy amar por igual siempre... —Escuchar eso de ella rompía mi alma en mil pedazos, pero tenía resistir y luchar por igual con ellos. Suben a Lucia a su habitación en el hospital y a las horas, nuestro pequeño bebé había partido, alcanzando a su hermano. En medio de tanta tristeza solo anhelaba que Lucia se recuperara y que esto no hiciera que entregará su vida a la muerte. — ¿Lo dejaron estar con ella en la habitación mientras se mejoraran? — dije preguntando al señor Héctor con un nudo en ma garganta. — ¡Si! ella logró sanar después de un tratamiento largo para poder matar por completo esa infección. Cuando nos tocó regresar a casa solos, fue la segunda etapa más difícil. El funeral de nuestras criaturas fue a un kilómetro de aquí, y ahí están en ese cementerio. Héctor suspira y dice — Santiago y Andy, mis niños valientes. Ellos lucharon hasta el final, tal vez, no estarán aquí con nosotros pero siempre estarán a nuestro corazón. — Lo siento mucho por todo lo que pasó, no hay palabras que den consuelo a este tipo de situaciones. — dije guardando silencio para no incomodar. — No te preocupes, fue hace mucho tiempo, después de hecho fuimos a un psicólogo que nos ayudó a entender que todo pasa por una razón. Luego de 5 años decidimos adoptar una niña y hoy en día es una doctora en la clínica Materno infantil, una de las mejores del condado. Casi no la vemos y solo tenemos fotos de ella en nuestro cuarto. Ella llama todas las noches a Lucia y la amamos como no tienes idea. — ¡Wow! Y ¿porqué no la habían mencionado? — dije asombrado. El señor Héctor suelta una carcajada — Por que nunca preguntaron y aunque nuestra niña adorada, quizás un día de estos ella viene y la conocen. —Andrew. ¿Me dejas darte un consejo?. Pregunta él y comenzamos a caminar, mientras el contaba todo, logré cortar la calabaza así que solo sería cuestión de tomarla con nuestras manos e irnos. — ¡Claro! El que no oye consejos no llega a viejo. — dije y sonreí. — Nunca dejes que la vida pase por encima de ti, aprovecha cada momento al máximo, uno se hace viejo y ni cuenta nos damos. Nuestro trayecto por este mundo es muy corto, es un abrir y cerrar de ojos, ya no estamos aquí. —Habla con una seguridad que me deja pensativo. — Tiene razón señor Héctor, deberíamos siempre enfocarnos en ser felices y vivir la vida que tenemos sin estar pendiente a los demás, pero mucha veces le damos más importancia a las adversidades a nuestro alrededor que hasta nos olvidamos de nosotros mismos. —Digo y me colocó a recoger algunas zanahorias. — Así es mi querido amigo, no podemos negar que viviremos momentos difíciles, pero todo siempre va a depender de como afrontemos cada situación, eso definirá nuestro futuro. Es un día de trabajo, pero a decir verdad, ha sido un día tambien de recibir muy buenos consejos... . . .
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