Días después
Andrew
Acepté los términos que me había dado Jazmín, me he sentido bien al saber de ella diario por teléfono, aunque se me hace imposible no verla, duele no poder hacerlo, extraño día y noche su presencia física a mi lado.
Pero sé que lo mejor es tener una distancia sana, por lo menos estos meses para despistar al clan, si llegan a buscarla. No me imagino la catástrofe que pasaría si lo supiera, no me lo perdonaría. Tanto que la he intentado proteger.
En la casa de mi madre me siento como un niño de nuevo, ella me trata muy bien con la misma inocencia y su amor de siempre, a pesar de lo que hace mi padre, ella sigue igual de dulce, de hecho, a veces pienso que mi padre no se merece a una mujer tan maravillosa como ella, pero él sabe lo que tiene porque mi madre vive como una reina y la verdad eso es un alivio.
Decido estar en mi cuarto todo el día, me encierro para poder escribir con Jazmín, entre tantas cosas el aburrimiento se apodera de mi, así que enciendo la televisión para ver algunas películas mientras se torna la tarde.
De repente, me llega una llamada de un número desconocido.
Atiendo la llamada del aparato que interrumpe mi tarde de películas, pero sentí que debía contestar
— ¿Hola? ¿Quién es? — pregunte contestando la llamada.
— Andrew, soy yo, Adrián necesitamos hablar, ¿dónde podemos reunirnos? — dice el.
— ¿Qué pasó? ¿Algo con mi padre de nuevo?, espero no sea nada grave. — dije yo pero a la vez con la esperanza que no me pidieran ningún favor.
— Andrew, es algo muy importante, pero solo nos podemos reunir tu y yo, dime un lugar. — respondió él muy serio.
El tono de voz con la que hablaba Adrián no me gustaba en lo absoluto. Era como si pasara algo que no me daba buena espina, esto se tornaba serio.
— Bueno Adrián nos vemos mañana a las 5p.m. en el puerto luz verde. Cuando llegues a ese lugar me llamas y nos encontramos, sé que eres puntual así que estaré desde antes en el puerto.
— Ok Andrew, nos vemos mañana amigo.
Colgamos la llamada y la curiosidad e intriga que sentía es colosal, preparo un bolso y un arma cargada por si acaso, confío en mi amigo, pero no hay que negar que hay muchos traidores cerca, no puedo correr el riesgo de perder la vida, menos ahora que si le importa a Jazmín. Esto comienza a preocuparme, los nervios invaden mi ser.
Hace un mes, me hubiera dado igual que me matarán o sufrir un accidente, la idea de suicidarme pasó a visitarme más de una vez cuando me encontraba solo y consternado por no saber nada de Jazmín.
Pero con alegría y paz, puedo decir que ya es parte del pasado aquello que me consumía por dentro, ahora solo me dedicaré a protegerla y hacerla feliz el resto de nuestras vidas.
Sonará estúpido que un hombre piense cosas así, pero después de haber vivido todo este tiempo a mi manera haciendo solo lo que yo quiera, estando con cualquier chica que se me antoje, después haber bebido por días hasta perder la conciencia y no ver más allá de mis pestañas, he logrado entender que la vida va más allá de solo pasar ratos agradables.
El vacío que sientes cuando te encuentras solo contigo mismo, demuestra la realidad de la persona que eres o el potencial que has alcanzado.
Mis fracasos y ser mediocre fue lo único que descubrí en mi soledad, por eso decidí cambiar, el día que Jazmín me descubrió cerca de su trabajo, fue la oportunidad perfecta para comenzar de nuevo.
Iniciar una nueva y darle a ella todo lo que pude antes.
Ella me inspira a cambiar, a ser alguien mejor. Y pensarlo dos veces en cuanto a las decisiones que estaba tomando, me ponía a pensar, lo cual me gusta. Estaba progresando de buena manera.
Pero nunca faltan los problemas, las consecuencias de mi pasado y la condena de mi sangre, me han estado llevando a un abismo del cual me ha costado salir, pero lucharé hasta lo último, por desaparecer de ellos, el mundo es grande, estoy seguro que no haré falta.
Termino de empacar mi bolso con todo lo necesario que iba a necesitar, y bajo las escaleras.
Voltea mi mamá al verme—Hijo ¿a dónde vas? — pregunta mi madre desde la cocina.
al no poder pasar desapercibido tuve que dar una explicación— Saldré un momento mamá, ¡llego a la noche tranquila no tardaré demasiado! —le dije para no preocuparla.
— Bueno mi niño pero te cuidas por favor, nada de estar haciendo maldades por ahí, portate bien y me escribes un mensaje cuando ya vengas de regreso a la casa para guardarte la cena mi amor.
— Claro está bien mamá — respondo y le doy un beso en la frente.
Me dirijo a la mesa para tomar las llaves y salgo hacia mi auto, me subo y pongo mi bolso en el asiento de copiloto y comienzo conducir.
En el camino voy pensando y tratando de suponer que será lo que dirá Adrián y que será lo que espera, tratare de no estar a defensiva ni ofendido por nada de lo que el diga.
Mi primera preocupación en mente es mi vida y sobre todo la de mi familia, aunque Jazmín ha sido la mayor razón por la que sigo aquí.
Voy llegando al lugar que habíamos acordado, logré parar en uno de los estacionamiento del puerto. El cuál se llama "Puerto luz verde" solo porque es un parque que está al lado del río Limón, algo peculiar pero chistoso a la vez.
Abro la puerta que está a mi lado, me quito el cinturón de seguridad. Empujo la puerta con fuerza, salgo del auto, es cuando comienzo a caminar por el parque esperando la llamada de Adrián para saber si esta llegando. Veo un señor con un carrito de helados, así que decido comprar una paleta de limón para refrescar mi lengua.
De repente entra una llamada a mi celular.
— Andrew estoy aquí, ¿dónde estás?
me muevo para tener mejor señal telefónica— ¿Adrián? — Pregunté.
—Si, soy yo. Dime dónde estás para encontrarte, si es que estás aquí... — responde él.
— Estoy por el parque de patinaje frente a un carrito de helados. —le dije y seguí comiendo mi paleta tranquilamente.
— Ok voy para allá — dice él y cuelga la llamada.
Me siento en la acera a esperar y logro verlo cuando viene acercándose a mi, es inevitable darse cuenta de su presencia en cualquier lugar por su gran estatura.
Me acerco a este chico tan alto— Hola viejo, ¿cómo estás? — saludé a Adrián
Se rasca la nuca, entonces comienza a hablar— Hola Andrew, la verdad estoy algo preocupado, tengo una pregunta que hacerte, ¿Quién es la chica con la que estabas el otro día en una casa abandonada al lado de una fiesta? — dice él y en ese momento quedé frío de la pregunta tan específica que me acaba de hacer.
No tuve otra alternativa que darle una razón— Es una persona importante para mi, ¿por qué? ¿Ha pasado algo con ella?
Tengo miedo por Jazmín, siempre he querido protegerla más que a nada en el mundo.
— Lo siento amigo, uno de los secuaces de tu padre encargado de vigilarte siempre para ver que nada malo te pase, vio que hablabas con ella y se lo dijo a tu padre, ahora el jefe quiere saber quien es ella y cual es su poder.
Al escuchar lo que había dicho, en cuestión de segundos los nervios y el enojo invaden mi mente queriendo cometer malas decisiones, todo para que ella estuviese bien, pero debo mantener la calma.
Choque la palma de mi mano contra mi frente— ¿Cuando paso todo esto? ¿Porqué le interesa?, el nunca se había preocupado por ninguna chica con la que yo este. — dije indignado.
No responde a ninguna de mis preguntas—El secuaz dijo que la chica parecía tener un poder muy especial y el jefe quiere descubrir cual es.
Trato de no entrar en pánico, estaba arruinandolo todo. Siempre es mi culpa, no sirvo para ser feliz, no puedo darme la oportunidad aunque quisiera. Ahora ella está en peligro por mi culpa. Después que le conté todo, después que intente remedar mis errores del pasado.
Justamente ahora pasaba algo como esto. Me siento en el deber de tener que hacer lo que nunca me había atrevido antes...
Irme lo más lejos que pueda.
No sé cómo ni cuando, mucho menos a dónde. Pero si ella estaba a salvo, valía la pena cada minuto.
Jale del brazo a Adrián—¿Que se supone que debo hacer?
El solo me mira con lástima—Debes de decirle que se vaya lejos. Si es que ella realmente te importa...
Lo jale con más fuerza—¡Claro que me importa!—estaba a punto de tener un crisis, así que me controle lo más que pude.
Adrián no merecía pagar los platos rotos en esto, gran parte era culpa de mi dichoso padre. Siempre metiéndose donde no debe.
¡Lo sabía! ¡Yo lo sabía!
Esto podía pasar y es mi culpa. Todo por creer que sería diferente... En vez de protegerla, vendrían por ella, corriendo su vida en peligro. Odio esto.
Adrián al verme tan desesperado me dice—¿Sabes? Aún no es tarde, estas a tiempo de ayudarla, aún no la han encontrado—entonces me dio una esperanza.
—Es cierto.
Tiene razón Adrián, es cierto, aún estoy a tiempo de correr. De nada sirve quedarme esperando lo peor, cuando aún puedo hacer algo. Ahora está en mis manos usar esa información a mi favor. Lo mejor sería cuidarla, lastimosamente, tendría que huir.
—Oye—se sienta Adrián a mi lado tocando mi hombro.
—Qué—digo aguantando las lágrimas a más no poder.
No quería llorar frente a él, ya bastante humillación había tenido en mi vida. No quería tener más de la cual tuviera que cargar, el peso de tener que ser hijo del jefe de los clanes más peligrosos de Ciudad Oscura.
—Puedo ayudarte informándote de vez en cuando, pero tendré que ser cauteloso, ¡No quiero que me descubran!—asentí a lo que decía.
—Tranquilo, ya has hecho bastante—le di un corto abrazo.
No me quedaba otra más que proteger al amor de mi vida. Ella lo es todo para mí, no quería verla sufriendo jamás, mucho menos por algo que sea mi culpa. Esto solo me dejaba una opción...
Tener que comenzar a huir.
Jamás creí que tendría que huir literalmente de mi padre. Sobre todo de sus secuaces, siempre quise salir de esa vida y mantenerme lejos.
Ahora estoy huyendo literalmente de mi papá. Huyendo de mis supuestas raíces. No me interesa volver en lo absoluto. Es momento de ir con Jazmín, contarle todo, y comenzar a preparar nuestra partida.
Quiera o no, le tocará irse conmigo. No acepto la otra vez que se le sugerí, en este caso es vida o muerte. Tiene que ser sí o sí.
—Gracias por decirme amigo—abrace a Adrián.
Me corresponde el abrazo—De nada, quise hacer algo por ti antes de morir.
Me deja en seco aquella palabras—¿Antes de morir? ¿De que hablas?—lo comienzo molestar meneandolo fuertemente del brazo.
—Si llegan a saber que te informo, seré hombre muerto.
Tal como dijo Adrián, es totalmente cierto. Si había algo que mi padre odiaba eran los soplones, detesta que arruinen sus planes y quien se atreva a entrometerse en ellos. Se convertía en la peor escoria para él.
— Estaré eternamente agradecido contigo.—estrechamos de manos.
Así que me subí a mi vehículo. Entre la carretera y miles pensamientos juntos, llegue a la conclusión de que estaba extremadamente vigilado. Tengo miedo de ir al departamento de mi chica.
Así que me percaté que ninguna cosa rara me estuviese siguiendo, mire a todos lados, cuando me sentí seguro, aceleré a todo dar.
Era el momento para decirle a Jazmín.