Un recuerdo tallado con sangre.

1164 Palabras
Tobías creyó que sí la mantenía en su mano, y la apretaba fuertemente ella no pensaría en dejarlo nuevamente. Tal vez sonaría cruel y posesivo, pero la quería, la quería tan cerca y solo para él, lo que le quedaba de vida. Sin embargo, se equivocó... Su sangre se heló, y la soltó suavemente. Incluso dio varios pasos hacia atrás incrédulo, su pecho dolía como el infierno y se sintió tan aturdido que la cabeza le comenzó a doler junto con su garganta que se cerró de golpe dejándolo incapaz de hablar. Vanessa se sorprendió, al ver como sus lágrimas comenzaban a caer. Tobías mostró una expresión de dolor insoportable. Se apretó el pecho y se inclinó tratando de controlarse. No obstante, ella únicamente lo miró unos momentos y logró contener el impulso de acercarse a él, no podía flaquear en ese momento, simplemente se dio la media vuelta y se fue. Tobías se acercó a la pared más cercana y con una sonrisa indefensa llena de lágrimas solamente pudo ver su espalda alejarse. Vanessa regresó a casa y Manuel estaba sentado en una silla frente a la puerta. En ese momento todo tipo de confusión, desagrado, dolor y desesperación. Salieron a flote, se acercó a su hijo en silencio y abrazó con fuerza al desconcertado niño, mientras comenzaba a sollozar en su pequeño hombro. - Eres el único hombre en el que puedo confiar. ¿Cuidarás de mamá verdad? Preguntó ella mientras lloraba desconsoladamente. El pequeño asintió y apretó sus manitas alrededor de su madre. No sabía lo que había pasado, pero contuvo un suspiro de impotencia. "Aún soy demasiado pequeño" Vanessa lloró durante horas hasta quedarse dormida. Manuel que no podía moverla, corrió a la habitación y le llevo una frazada. Aún no podía creer lo que su madre le había dicho. "Vas a tener un hermano" El niño era demasiado inteligente para su edad, no obstante, al mismo tiempo era un niño sin experiencia e ignorante en muchas cosas. - ¿Tendré un sobrino? Vanessa que estaba relativamente despierta, se levantó y miró a su hijo impotente. - Perdóname Manuel, mamá ha hecho muchas cosas malas en su vida. He dicho y hecho mucho de lo que me arrepiento, y aunque me prometí que soportaría cualquier repercusión, ya estoy muy cansada. Todos podemos tener una vida o cosas sucias y feas tras nosotros. Sin embargo, mientras uno ame y cuide sinceramente, aún podemos ser rescatados. No importa lo que pase, ni qué tanto mal hagas, el día que encuentres a la persona indicada todo cambiará por completo. Solo asegúrate de corresponderle con sinceridad y amor siempre. Ella volvió a abrazarlo y se quedó así mucho tiempo, mientras tanto, la cabecita de Manuel grababa con sangre esas malas palabras en su mente. "¿Incluso y soy una persona malvada…?" ****** Por otro lado, Tobías lloró como nunca fuera del hospital. Sabía que no había rescate para la situación y que él había contribuido activa y pasivamente para ello. Sin embargo, aún no se podía explicar, el porqué de tanta indiferencia y distancia. No sabía lo que había hecho mal, como la había ofendido o lastimado para llegar a ese punto. Lo único que sabía era que dolía como el infierno, y que esa mujer nunca tendría corazón para él. No, de hecho, ella ya no tenía corazón. Después de ese día, Manuel y Vanessa comenzaron a ser cada vez más cercanos. Manuel obtuvo una beca al 100% por sus sobresalientes calificaciones, entrando a un colegio bastante prestigioso. Se mantuvo en el cuadro de honor desde su entrada y no se permitió bajar. Muchos profesores al saber que su madre era soltera, se sintieron muy conmovidos por el pequeño. Bastante responsable y muy atento con su madre, todo un niño modelo. Tobías entró en una fuerte depresión después de eso. No salió de su departamento para nada. Y se la pasó bebiendo día y noche. Los asuntos de la empresa fueron delegados a su hermano mayor, el cual bastante extrañado y molesto tenía que lidiar con la empresa y las tonterías de su madre. A Tobías no le importó nada en lo más mínimo, por lo que casi se cumplía un mes en el cual ni siquiera se le había visto la sombra. Hasta que su mejor amigo, preocupado por su situación fue a visitarlo. - ¿Esa mujer vale tanto la pena? Preguntó arqueando la ceja. - No todas son igual de sumisas y calladas como tú esposa. Respondió Tobías irritado, Miguel suspiró y sonrió. - Ya lo sé, no estoy orgulloso de mi pasado. Pero ella tuvo el gran valor y corazón para perdonarme. En ese momento algo en la cabeza de Tobías hizo clic. - Jejejeje, jajajaja! Comenzó a reír y llorar como un desquiciado asustando al hombre. - Oye, cálmate. Sé que fui un bastardo, pero no merezco que te burles así. Tobías se fue calmando gradualmente y respondió. Mientras se despeinaba desesperado. - No es por ti. Soy un completo animal. Todo este tiempo no he hecho más que recordarle una y otra vez todo lo que hemos pasado. Lo que ha hecho, he incluso recalcándole a Manuel. Su amigo torció la boca y lo miró raro. - Tu caso es muy extraño. Mira que querer convertirte en el padrastro de tu hermano. - Eso no importa en lo más mínimo, el problema aquí, es que fui una bestia con ella, sin embargo... Si hubiera tratado de hablarle con cariño y tratado como antes... - Consideras que habría pasado o mismo. - Jaaaaa, puede ser muy posible. - Entonces búscate otra. Respondió como si diera la mejor solución del mundo. Tobías lo miró como si quisiera golpearlo, él en el momento levantó las manos en son de paz. Y, se puso de pie. - No sé qué es lo que tengas en mente, sin embargo, tengo que decirte que, Eloísa no le ha dado un día de paz desde que la volvió a ver. Tobías se sorprendió y lo miró sorprendido. - Ni siquiera eso sabías. El chico se volvió a sentar y le platico todo desde el principio. Tobías estaba tan indignado que comenzó a rechinar los dientes. - Esa bruja, regreso hace unos meses reclamando pensión. Cuándo dejó a mi padre en la miseria se largó sin miramientos e incluso se burló. Primero muerto antes de que obtenga algo de mí. - Está frecuentando el despacho de mi tío. Eso no parece ser una buena señal. Tobías se puso de pie y se dirigió al baño. Se duchó, y comenzó a limpiar su departamento. Todo el tiempo se preocupó, sobre lo que Eloísa pensaba, era estricta y especialmente molesta con él, esa mujer no era para nada sencilla. Pero sin importar qué, pero no permitiría que esa mujer loca arruinara su vida nuevamente. Pidiendo ayuda a su amigo en base a una sutil amenaza, ambos, comenzaron a idear un plan para mantenerla lo suficientemente ocupada.
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