Despegamos en el Boeing C-17. No fue sencillo retirar el polvo de la cabina, teníamos las gargantas irritadas. Logramos encender el aparato de chiripa. El aeropuerto estaba abarrotado de sobrevivientes de la invasión de Urman. De manera que nuestra llegada fue milagrosa para el bando rebelde. Dudaba si habían integrantes del bando enemigo, pero era una paranoia de mi parte. Los calvarian aún tardaban en llegar al aeropuerto, situación que nos brindó la preciosa ventaja del tiempo. Aunque, cuando despegamos con los sobrevivientes, supe que ellos no tenían intención de detenernos. —Iban por Urman a toda costa. Los gemelos trataron de cazarnos, pero su cometido fracasó, dado que mi hermana... Jonast no completó la frase. Sentado a mi lado con la vista hacia las nubes y el horizonte infini

