45 El día siguiente era sábado, lo que significaba que no había autobuses a Tavistock. Caminó por el pueblo hasta el punto habitual donde tenía cobertura y llamó a Celia, pero tampoco obtuvo respuesta. Su preocupación estaba aumentando enormemente. Había rechazado una invitación (lamentablemente, pensaba ahora), pero ninguna mujer que él hubiera conocido se habría mantenido enfadada tanto tiempo. No cuando era también técnicamente su empleado. Tenía que contarle muchas cosas. Las cartas, sus sospechas sobre Nick Jones, las evidencias que ligaban al maestro con la zona de Penleven. Además, estaban las cartas: demostraban que Amos no había olvidado a su hija, que había querido llevársela con él. También tenía que preguntarle muchas cosas. ¿A dónde había ido el dinero de la familia? ¿En q

