Abro los ojos, miro a mi alrededor y no lo puedo creer. De verdad fue real, la escena en el carro, en la sala y cuando no quiso dejarme sola en el pasillo de las habitaciones. Me es inevitable no llorar como una boba. Me levanto y estiro mi cuerpo. Todo a los lados es simplemente único y elegante; la decoración también es en n***o, y hay más cuadros. Me detengo uno en específico, frunzo el ceño a medida que me voy acercando. Mis ilusiones y esperanzas vuelven al piso al ver el cuadro que está frente a mis ojos. Porque no es cualquier cuadro. En él se encuentra una hermosa mujer semidesnuda, en la cual su cabeza se encuentra empinada hacia arriba; lleva algo blanco cubriéndole, cómo si fuera una sábana. Me detengo en su rostro y sonrío con gracia y admiración. -si que es guapa -digo sin

