Mientras finjo estar desmayada, escucho como los gritos del señor Cardwell hacen que varios pasos se escuchen. - Dígame, señor Cardwell. - Llama al médico de la familia y encuentra al bastardo de mi hijo - dice mientras me levanta entre sus brazos. - Como ordené, señor. - se escucha mientras el señor Cardwell camina conmigo en sus brazos a quien sabe donde. Él es una gran amenaza para mí. Pero con un poco de actuación, podré tomarlo como el escudo indestructible contra Dylan. Y con eso, basta. Una puerta se abre, para después sentir una suave cama recibirme. El móvil tintinea suavemente, el sonido que emite es tranquilizador y no se si es por lo segura que estoy de que Dylan no me dañará aquí, la suave cama que me recibió y no me quiere soltar, el cansancio de la batalla de la

