— ÉL es mío entiéndelo querida, ya no hay nada que puedas hacer. …. Lía se burlaba abrazada de Alessandro. — Lo siento Gabi, tenía que buscar un reemplazo solo que tú no me serviste. — ¿pero por qué Alessandro? si la tenías a ella por qué seducirme así. — Eres tonta Gabriella. — Cállate…. Dime Alessandro ¿por qué? — Vamos amor…le decía Alessandro a Lía. Me desperté sudando con la respiración agitada. — Maldita pesadilla Alessandro está en mi mente día y noche, lo extraño más de lo que puedo soportar. Desde el día que le dije lo que había pasado con Lía no he respondido a sus mensajes o sus llamadas, sé que debe estar molesto he adquirido una actitud de defensa e inmadura naturalmente, pero no deja de doler cada palabra, cada foto que recibí de su parte y no sé si d

