Una semana había pasado desde la muerte de Susana Morgan, la esposa del magnate Fernán Morgan. Ella había muerto en circunstancias muy extrañas, misteriosas, y además sospechosas. La cuestión es que nadie se atrevía a desafiar a este poderoso hombre teniendo la valentía como para señalarlo de manera pública. Pero si hubo alguien con suficiente coraje como para hacerle frente en la medida de lo posible , usando su puesto como agente especial encargado de las investigaciones en la mansión Morgan luego de los extraños sucesos, su nombre era Oskar Mosqueda, y tenía una gran convicción al estar completamente decidido de hacer que la verdad saliera a la luz. La versión oficial de los hechos, aseguraba que fue Max Fisher, el mayordomo de la acaudalada familia, quién realizó todos los actos crimin

