Dicen que no es lo mismo burlarse del diablo que tenerlo parado al frente de nosotros. Y eso era exactamente lo que pasaba por la mente de los detectives especiales que estaban a punto de interrogar al poderoso magnate Fernán Morgan, tantas cosas se habían dicho de él, tantas historias intimidantes de los hechos atroces que supuestamente cometió en el pasado. Eran rumores suficientes para infundir temor en el corazón de éstos entusiastas agentes, temor que obviamente no estaban dispuestos a demostrar. Por su parte, Fernán Morgan pensó de manera muy distinta en el primer instante en el que miró Kloe Hampton. Fue un rayo fulminante que llenó su oscuro corazón de un sentimiento maravilloso que extrañamente, él tampoco estaba dispuesto a demostrar debido que seguramente arruinaría su estilo so

