El siguiente día después de la fiesta me la paso todo el día pensando en lo ocurrido la noche anterior. Voy a comer con Stanley como hemos quedado pero, no puedo poner real atención a la conversación que ella se empeña en entablar. Trato de seguir buscando excusas para no reunirme con Rome, rogando en mi fuero interno que a él no se le ocurra enviarme un mensaje, pidiéndome que nos veamos. Todavía no estoy lista para hacerlo, no obstante, eso no quita el hecho de que quiera hacerlo porque, demonios, quiero hacerlo con todas mis fuerzas. Cuando termino de comer con Stanley, ella me invita al centro comercial pero paso. No tengo ánimos de andar en una tienda y otra revisando miles de prendas que al final no vamos a comprar. Le invento la excusa de que estoy un poco enferma, que la trasnocha

