La música asiática se oía en cada rincón de la cafetería. Lily, nuestra DJ designada bailaba con algunas de sus amigas en la zona de recreación mientras Jacob atendía las mesas y yo despachaba en la caja, ya había terminado de hacer algunos dulces que mi madre me pidió hornear y había abastecido todas las vitrinas. Ahora me tocaba lo más horrible y difícil, atender a los pagos de los clientes. Quisiera saber cómo la peor persona para este cargo siempre termina en el.
Solté una carcajada cuando Jacob se unió al baile de Lily y sus amigas, estás solo refuñaron furiosas al ver interrumpida su preciada coreografía de baile.
—¡Jade, Jacob otra vez nos está molestando! —me grita Lily desde el otro extremo de la cafetería. Algunas personas ríen ante la queja de mi hermanita, otras solo suspiran enamoradas. No sé qué le ven a ese tipo.
—Golpealo hasta que te deje de molestar.
Lily asiente tomando mi consejo y se tira sobre Jacob comenzando el asalto, sus amigas no se quedan atrás y comienzan a golpearlo también, los clientes comienzan a animarlas y a reír divertidos. Mi madre sale de la cocina confundida por el repentino ruido, me lanza una mirada acusatoria, pero solo hago como si no estuviera ahí.
—¡Niñas! —grita mamá. Las chicas frenan su asalto a Jacob que está tirado en el suelo hecho ovillo esperando a que lo dejen de golpear. —No quiero más disturbios.
Es lo último que dice antes de volver a la cocina a hablar con las tías por teléfono, supongo. Todos en el café quedaron paralizados ante la orden de mi madre sin hacer ni un solo ruido. A veces se me olvida lo aterradora que es esa mujer, debe de ser porque estoy acostumbrada.
Mi teléfono vibra encima del mostrador revelando el nombre de James en la pantalla ¿Mmh? Casi nunca me escribe, bueno más bien es que yo nunca le respondo por eso prefiere subir a mi balcón como un ladrón. Después de nuestra reconciliación de ayer, James me llevó a mi casa y no hemos vuelto a hablar desde ahí, claro que quisiera saber cómo se levantó y qué desayunó, si ya almorzó, pero esas cosas no son para mí.
Desbloqueé mi teléfono y lo primero que me aborda son las mil y un notificaciones de grupos de la escuela, el grupo de mis amigos y el chat de James. Voy directo al último chat viendo que hay varios mensajes de Alex desde el primer día que comenzamos a salir.
"Hola :b"
"ya comiste? :)"
"Salgamos hoy" -James
8:30am
"Estoy emocionado por nuestra cita"
"Hoy estabas hermosa, se me olvidó decírtelo en persona... No pienses que soy una mala cita por eso ;("
1:02am
Ese mensaje fue del día en el que salimos ¿Qué pasa con esos emoticones? Qué tierno.
"Hoy iré a buscarte a tu trabajo un poco más tarde, espérame :3" -James
4:00pm
Este fue de ayer ¿Por qué no reviso mis chats? Otra vez los emoticones...
"Hola :)
Probablemente no leas esto :") pero iré a tu casa está noche, deja la puerta de tu balcon abierta" -James
3:00pm
Mi ceño se frunce de confusión, ¿este tipo piensa que mi cuarto es un hotel de lujo donde puede entrar cuando quiera o qué? Mis dedos se mueven rápidamente en el teclado respondiendo de inmediato.
"¿Es aviso o pregunta?" -Jade
3:02pm
"Dónde ves el signo de interrogación? :)" -James
3:02pm
"Pensé que no ibas a ver los mensajes, nunca lo haces" -James
3:02pm
"Hoy si traje el teléfono al trabajo" -Jade
3:05pm
—¿Me puedes dar la cuenta? —el teléfono vibra en mi mano anunciando la respuesta de James. Suelto un suspiro cansada y me dispongo a cobrar la cuenta del chico frente a mí. —Eres muy linda, ¿Me das tu número?
Levanto mi mirada de la caja registradora observando al pobre diablo que se atrevió a interrumpir mi conversación con James y ahora me pide mi número. Pobre idiota, su cara fea no es competencia para la de James.
—No tengo teléfono —la mirada del tipo se desvía al teléfono por un momento antes de regresar a mí. —¿se te ofrece algo más?
El chico ignora mi pregunta y se va sin siquiera dar las gracias. Maleducado.
"Te dejo trabajar entonces, nos vemos en la noche ;)" -James
3:05pm
Apago el teléfono y lo dejo sobre el mostrador. Una pequeña risa se me escapa de los labios, veré a James en unas horas y en mi habitación, no puedo con la emoción ¿Qué ropa me tengo que poner? Pues estaré en mi habitación, una pijama es demasiado informal ¿o normal? No sé. Tonto James, me hace poner tan nerviosa con unos mensajes estúpidos.
—¿A qué se debe esa sonrisa? —pregunta Jacob cuando llega a la caja.
—Nada que te importe.
Jacob voltea sus ojos y se va de nuevo a molestar a las chicas que ya han comenzado otra vez su rutina de baile, ahí va por otra golpiza. Suelto una pequeña risa cuando lo veo inmovilizado en el suelo otra vez, miro mi teléfono de reojo y niego con mi cabeza. Muchas distracciones por hoy.
Horas después me encuentro en mi habitación arreglando un poco el desastre que tengo, normalmente está todo desorganizado, pero ahora con el montón de trabajos a tiempo completo que tengo no me alcanza el tiempo para organizar. Rebusco en mi ropa algo decente que ponerme, pero no encuentro absolutamente nada, bueno será un problema para la Jade del futuro.
Hola, soy la Jade del futuro y al parecer mi madre sacó toda mi ropa mientras me bañaba y la metió a lavar, no tengo ropa.
—¡No, no te prestaré mi ropa! —le arrebato la camisa a Jacob dándole un golpe en sus partes íntimas sin querer en el proceso. El tipo cae casi desmayado en el proceso agarrándose el entrepierna.
—Lo siento, lo siento —me agacho a consolarlo. Cuando pasa el dolor el tipo se levanta casi endemoniado mirando fijamente la camisa en mi mano.
Patitas para que te quiero. Logro cerrar la puerta en su cara antes de que ingrese a mi cuarto.
—¡Jade, devuélveme mi puta camisa, con esa saldré esta noche! —grita desde afuera tratando de forzar la cerradura.
—¡Busca otra, ya esta elegí y me vale mierda que vayas a salir! ¿Ya le dijiste a mamá? —le grito de la misma forma. Escucho a Jacob gruñir y largarse dando pasos fuertes. —¡De igual le diré a mamá que vas a salir sin su permiso!
—¡Jodete, le diré a mamá que dejas que Williams te manosee en su auto!
Abro la boca totalmente ofendida por su audacia.
—No dejo que James... —callo ante mi propia mentira.
—Que intenso —dice la voz a mis espaldas. Suelto un grito de horror ante la impresión, James suelta una una carcajada. Le lanzo una mirada llena de odio. No digo nada con respecto a que está tirado en mi cama como si fuera suya. —Llegué a buena hora, si hubiera llegado diez minutos tarde me hubiera perdido de estás vistas.
Su mirada se deslizó por todo mi cuerpo con descaro. Bajé mi mirada hacia mi cuerpo viendo que solo estaba en ropa interior, abrí los ojos con horror y me cubrí con la camisa robada de Jacob.
—Pervertido —acusé en voz baja. James sonrió como si de un felino se tratara. Odio esa estúpida actitud de casanova, a veces se me olvidaba que James también tenía esta faceta.
Un cojín aterrizó sobre la cara de James haciendo que soltara una carcajada cuando quiso quitarla ya yo me había puesto la camisa, en su boca formó un puchero decepcionado.
¿Para qué lo dejé entrar?