Lo que más odio de trabajar es precisamente eso, trabajar. El que inventó el trabajo se murió y nos dejó su mierda a nosotros ¿por qué el mundo es tan capitalista? abajo la anarquía, volvamos a la libre cooperación, mandemos a los hombres a cazar, ya que quieren tanto regresar a los tiempos de antes... ¿Qué estaba diciendo? ah sí, odio trabajar, odio el sol, odio estar sudada, odio cualquier actividad que me obligue a salir de mi cuarto con 30°.
Jacob a mi lado está igual o peor de humor que yo, ambos nos encontramos en el patio de los Williams arreglando el jardín, lo que comenzó con una remodelación de cocina, terminó el arreglo y mantenimiento del patio trasero y la piscina. Tenía que llegar el señor Williams con su bocota a decir que necesitaba un jardinero para arreglar su patio y claro que el tipo que tenemos como padre nos ofreció mientras ellos charlaban de sus cosas súper difíciles de remodelación que ¡oh cierto! también tendremos que ayudar.
—odio el trabajo —me quejé.
—por dos —apoyó con voz agitada —tengo tanto calor. Me siento como un maldito perro no puedo aguantar la lengua dentro de mi boca.
—ya lo eres —me burlo. Jacob chasquea su lengua, pero es incapaz de decirme algo.
La señora Williams sale con una jarra llena de deliciosa limonada con hielo, Jacob y yo casi los desmayamos de la emoción al recibir semejante brebaje mágico, nos mira con algo de pena su mirada llena de pena al vernos insolados con las mejillas quemadas por el sol.
—lo siento mucho, niños —dice medio apenada y medio divertida.
—no se preocupe, señora Williams —logro decir luego de reponerme de un horrible dolor de cabeza que me dió al tomar la limonada congelada demasiado rápido. —no es su culpa, es culpa del tipo al que llamamos padre.
Ella ríe divertida. —esperen a que baje el sol para seguir, Jason se tardará con mi esposo.
—hombres —decimos a la vez con fastidio. Ambas reímos divertidas mientras Jacob voltea sus ojos fastidiado.
La señora Williams se queda unos minutos más con nosotros preguntándonos acerca de la escuela y la universidad, un dato curioso es que sus hijos estudian en la misma escuela en la que yo estudio, claro que no me pregunta por ellos, o por lo menos por el idiota mayor. Para nadie es un secreto nuestra enemistad y mucho menos para ella.
—desearía que James y tú se llevaran bien —dice con pena apoyando su mano en la mejilla con pena. Mi cara ahora mismo debe de ser un poema porque Jacob ríe en voz alta —serían una hermosa pareja.
Definitivamente no ¿qué hay con ese shipeo estúpido? odio que las personas nos digan que nos gustamos solo porque no soportamos estar cerca el uno del otro, yo genuinamente odio a James, ese tipo narcisista, egocéntrico, mujeriego, idiota, inútil y muchas palabras que ahora mismo no recuerdo. Jamás estaría con él.
¡Jamás!
—sí, eso no va a pasar nunca —respondo cuando salgo de mi shock de asco.
La señora Williams me mira y sonríe enternecida, a veces le tengo miedo, lo juro.
—me caes muy bien, Jade. Me haces reír mucho —acaricia mi cabeza y camina hacia la casa con la bandeja en la que trajo la limonada debajo del brazo.
Que ser más extraño es esta señora.
—así que... —comienza el idiota de mi hermano —el vecino ¿no?
—por favor cállate no quieres verme histérica —Jacob ríe y se levanta para seguir haciendo el trabajo.
Por mi lado sigo flojeando esperando a que el sol avance un poco para poder seguir con mi parte del trabajo, odio el sol.
—¡hey bro! —escucho la fastidiosa voz y volteo los ojos con todas las ganas que se puede odiar a una persona.
James se acerca a Jacob y comienzan a hablar de cosas triviales, el tipo todavía no se ha dado cuenta que estoy sentada a unos metros de él, gracias a Dios. No entiendo qué le ven las chicas, fuera de su altura, su cara ridículamente bonita, su cuerpo estúpidamente trabajado con su abdomen definido y brazo fuertes que... tsch debo de estar ovulando, podré odiarlo, pero no voy a negar que está más bueno que el pan. Es un deleite visual que cualquier ser humano con deseo disfrutaría, pero fuera de eso es una mierda engreída que basa su ser en solo esas cualidades, no lo odiara tanto si no se empeñara tanto en ser un idiota cada vez que estoy cerca.
Es como si lo hiciera a propósito. Es obvio que me odia.
—vas a desgastarlo —dice una voz a mi lado. Ahogo un chillido de terror y miro a la persona asustada de su repentina aparición.
Llevo la mano a mi pecho y suelto una risita nerviosa cuando diviso a Edmund a mi lado con esa mirada tranquila que lo caracteriza. Edmund es el último hijo de los Williams, su personalidad se asemeja mucho a la de la señora Williams, siempre está tranquilo con una mirada imperturbable, es con el que mejor me llevo de los chicos Williams al punto de llamarlo mi amigo más íntimo casi mejor amigo.
Actualmente tiene dieciséis años, su cabello es un poco más oscuro que el de James que es un rubio casi platino, sus ojos son un poco más claros con destellos verdes y su cara es muy bonita, todavía muy aniñado, fuera un gran partido si no fuera tan... ¿cómo decirlo? imperturbable, casi inalcanzable.
—casi me matas —bromeo, él sonríe con la boca cerrada, una sonrisa que solo le muestra a unos pocos y no sé si eso es considerado una sonrisa.
—si no estuvieras babeando por mi hermano hubieras notado mi presencia —suelta con sequedad, sé que se está burlando.
Lo miro totalmente ofendida, pero sin refutar nada porque ya estoy cansada de aclarar que no me gusta ese idiota, ya solo me dedico a odiar y fluir.
—ya quisiera él tener mi atención de ese modo —Edmund se sienta a mi lado con un suspiro.
—si claro, ¿cuándo dejarán de actuar de esta forma?
—cuando se deje de comportar como un hombre.
Edmund hace una mueca y suelto una risita. —¿qué están haciendo?
le cuento a Edmund todo acerca de la remodelación de la cocina y lo sobreexplotados que estamos siendo Jacob y yo por nuestros padres. Edmund me escucha quejarme soltando comentarios cortos cada que le hago una pregunta en medio de mis quejas sobre el trabajo, el capitalismo y el machismo interiorizado con el que vivimos en sociedad.
—awwww miren a la pareja de tortolitos —molesta el nuevo personaje que acaba de salir al patio.
Edmund y yo suspiramos con fastidio y tratamos de ignorarlo. —no sabía que había reunión de otakus.
Lisandro, el hermano del medio, con diecisiete años es un verdadero grano en el culo, el mas parecido a James, pero James solo me molesta a mí. Este adolescente entrometido molesta a todo el mundo, en especial a Edmund. Es guapo al igual que sus otros dos hermanos, pero su idiotez lo hace ver cómo el tipo menos deseable del mundo, su cabello es castaño con ojos verdes un poco más alto del 1.77cm. En resumidas cuentas es un idiota.
—largo, nadie te llamó —respondo con flojera.
Mi vista se desvía hacia el frente donde James todavía está hablando con mi hermano, pero este está entretenido arrancando la maleza mientras James mira con algo parecido al enojo.
Para lo que me importan esas miraditas, la que debería de estar enojada soy yo.
—¿por qué? —pregunta con burla —¿no puedo escuchar su reunión de otakus?
—¿no tienes amigos a quien molestar? -Lisandro chasquea su lengua irritado y se acerca de forma intimidante a mi rostro, por mi lado ni me inmuto ante su cercanía.
Idiotas, egocéntricos creen que por tener dos centímetros de pene pueden intimidar a cualquier persona.
Lisandro abre su boca para decir algo y estoy lista para contraatacar cuando una mano interrumpe nuestra cercanía y golpea la frente de Lisandro con fuerza.
—no te pases de listo.
Mi mirada se dirige a James con fastidio.
¿Cuándo podré librarme de este tipo?