Kayla. Viernes, 25 de Abril de 2014. Se hicieron las seis en punto de la tarde cuando el sol poco a poco empezó a ocultarse y la noche finalmente cayó. El tan esperado día, o más bien, la tan esperada noche del baile del instituto Rivers… había llegado. Me puse el vestido por primera vez en la mañana para probarmelo, en mi habitación. Creo que se me veía bien. Además, había comprado un sujetador especialmente para usarlo con él; levantaba mis pechos en la forma adecuada (aunque no lo necesitaba realmente), pero dejaba descubiertas las mitades superiores. Llevarlo me producía una sensación extraña, irreal, que era mitad vergüenza, mitad desafiante excitación… Como cuando me puse esa peluca negra y fui otra persona. Era un vestido de falda amplia, pero ajustado en la cintura. La caída de

