Alex. Lágrimas caían desenfrenadamente por mis mejillas, y aunque estaba tratando de controlar ese llanto no podía y solo terminé cubriéndome la boca con las manos, descendiendo lentamente por la puerta del cubículo hasta terminar sentado sobre el suelo de baldosas, sintiendo como el corazón se me rompía en dos por haber causado todo esto. Porque había sido yo, y nada más que yo, y por es no podía dejar de llorar. «Lo siento, Luke», dije mentalmente, y solo abracé mis pequeñas piernas y hundí mi cara llorosa sobre ella y solo seguí llorando así, desahogándome todo lo posible para que después Kayla no estuviese interrogándome, o mi madre cuando llegase a casa. Además, las personas estaban en clases y podía estar solo ahí sin problemas. Podía estar solo…, como siempre lo estuve. «Soy un

