Alex. Me había hecho notar. Por primera vez lo había hecho. Y no podía creerlo. Desde que bailé frente a todo el jodido instituto junto a Kayla me hice notar, y ahora muchas personas que ni yo conocía me saludaban, y eso era una extraña y nueva sensación para mí. Y aunque ya hubiesen pasado cuatro horas desde lo que había sucedido en el gimnasio con la directora, todavía la mano izquierda me temblaba un poco de los nervios. Porque estuvieron a punto de expulsarnos por haber hecho “esa vulgaridad”. Cosa que para mí era libertad de expresión, y una especie de manera de decir: “abajo el patriarcado blanco”. Y en serio quería ayudar a mi mejor amiga…, digo a mi novia. Me asusté mucho en su momento, pero Kayla no titubeó en lo más mínimo, sin faltarle el respeto a la directora Figgins cla

