Alex. No podía parar de llorar sobre mi cama por todo lo que había estado pasando. Por no saber si era homosexual, por todo el misterio sobre Luke, porque todos siempre querían meterse conmigo, porque no quería lastimar a Kayla, porque siempre le mentía a mi madre, y porque Demian había vuelto a abrir esa herida. Esa maldita y jodida herida que se había formado dentro de mí desde que Racso Hewkins me metió en su auto, me llevó al bosque, y que Roger Richards abusara de mí. Que me obligase a hacerle sexo oral frente al resto de esos matones. «¿Por qué eso me pasó?», me pregunté por un segundo, mientras que seguía con la cara hundida entre la almohada sin parar de sollozar. Sintiéndome solo, y desconsolado. Esos recuerdos habían vuelto a mí, y aunque más trataba de controlarme… no podía,

