Tino D. Ingreso a la pequeña propiedad resguardado por cuatro sujetos como un vulgar delincuente, la anciana se ha marchado y quedo a merced de estos cuatro zopilotes. Una vez dentro admiro el diseño de esta, el papel tapiz color esmeralda con relieves dorados acompañan en tonalidad junto a una pequeña chimenea en el salón principal, el lugar no es muy grande sí, pero está muy bien distribuido. En el interior se asoma un panorama acogedor al menos solo en apariencias ya que mi llegada solo enerva los ánimos entre los presentes. - Noah, cuéntale que le hacemos a los extraños – sonríe maliciosamente el idiota de cabellera rubia clara. Había entrado a territorio de una manada sin quererlo y ahora estos intentan cobrarme el atrevimiento de mis actos. - Veamos si es tan valiente

