DAVID A Manuela no le dieron salida hasta dos semanas después del ataque. Durante esos días viví un infierno total, preocupado por ella y con el deseo de tenerla en casa lo más pronto posible. Para ella tampoco ha sido fácil, justo ahora que la tienda está en su punto máximo, estar aquí y no llevando la batuta de su empresa la tiene vuelta loca; además no poder hacer lo que quiere y tener que ser restringida por las enfermeras y los médicos... sí, no era un osito cariñosito en esos momentos. —Por favor, por favor, por favor. ¿Podemos irnos ya? Estoy a punto de enloquecerme — Hace diez minutos que estamos alistando todo para irnos. Manuela a la que no dejamos hacer nada está impaciente por irse de este lugar. Según ella ahora le tendrá miedo al color blanco — Además no quiero que a Gabrie

