Para lo que no estaba preparada tres días después, era para que mi madre contrajera otra infección urinaria. Le envié otro mensaje a Matteo para decirle que tampoco podría verlo esta noche, ni siquiera con la enfermera aquí. No podía dejar a mi madre cuando estaba tan enferma. En su respuesta, me pregunto que, si era normal que mi madre tuviera tantas infecciones, el mensaje no estaba escrito con ira o con sospecha. Yo le respondí que podría suceder y que pensaba que esta vez su madre definitivamente terminaría en el hospital. —Creo que ya es hora de que llamemos a la ambulancia y que la lleven para recibir tratamiento, Alison— Margot entró, con la cara tan hinchada por el cansancio como la mía. —Por alguna razón, los antibióticos pueden tardar un poco en funcionar con ella. Margot. Odi

