Mi estrella se aparta de mí, viéndome con esa sonrisa y comiéndome los labios. - Eres exquisita, extrañaba esos labios. - Mm, yo igual — mira hacia la entrepierna — abajo, bom bom bum, no estás en condiciones para jugar. - ¿Quién dice que no? — enarco una de mis cejas, coqueto y sonriente. - Compórtate — veo su rostro con hematomas detrás del maquillaje y enseguida mi amigo vuelve a su lugar. - No me gusta ver tu rostro ultrajado — lo acaricio — ¿Duele? - En lo absoluto, no te preocupes por eso ahora. - El médico dice que en unos días podré irme, pero sin poder hacer cardiovascular por un tiempo, que vacacionara. - Hay que hacerle caso. - ¿Vacaciones estando en un hospital? Soy un inútil, ni al baño puedo ir solo, casi me orino ayer porque no podía sacar a tu chupeta a orinar. — s

