La mañana en Okinawa era perfecta, soleada y con un cielo despejado. Tanto los chicos fuego, cómo los alumnos de Shiketsu, daban la última vuelta en trote, para regresar a la casona. Kemy se mantuvo al lado de su novio, después del ejercicio, hablarían por el asunto de la noche pasada. La castaña le había dejado más de veinte mensajes y unas cuántas llamadas perdidas. Yoarashi por su lado, no había dejado en paz a Todoroki. El bicolor sólo lo escuchaba y de vez en cuando le respondía alguna que otra pregunta que le hacía el mayor. Finalmente, dejaron de correr, por orden de Endeavor y se dirigieron a la casona. -Te esperé por horas Katsuki. -Lo lamento Kemy, no quise dejarte sola. Pero los trabajos eran muchos y terminamos tarde. -Bien, entonces que tal hoy. Mañana es fin de semana,

