Sus lenguas salían, probando ese rico sabor. -Oye- le llamó Katsuki, liberando el beso- Qué nadie sepa esto. -Sí, gruñón, nadie sabrá de nosotros- respondió, dándole un beso. Todoroki, intensificó el abrazo, atrayendo el cuerpo del cenizo a sus brazos. Katsuki sabía qué las cosas nuevamente se saldrían de control, pues le era difícil frenar esas carnales sensaciones, que el bicolor le hacía sentir. Suavemente las manos de Shotō comenzaron a desvestir al ojirubí, mientras besaba esos dulces labios. Bakugō no oponía resistencia a nada, ahora se daría cuenta que era lo qué sentía realmente por el bicolor, dejaría sus sentimientos libres, a merced de su compañero. Una a una las ropas comenzaron a caer sobre la arena, la luna daba la luz perfecta a la escena frente al mar. El bello cuerpo

