1. Voz carente de emociones.
Domingo, 14 de agosto de 2022.
Rosanny Ríos se encuentra en la playa tomando el sol junto a su familia, ese domingo el plan era pasarla en su departamento acostada viendo películas y comiendo palomitas de maíz, pero sus padres junto a su hermano organizaron una salida. Una salida con la que ella no estaba de acuerdo.
—¿Y cómo les va en el trabajo? —pregunta Angelina de Ríos.
Rosanny mira a su madre, ¿En serio? ¿Tenían que hablar de trabajo cuando estaban fuera de él?
—Paula y Hugo nos informaron que esta semana Jared ascendió como director ejecutivo —habla Manuel Ríos, padre de la joven.
—Sí, papá —responde Mateo. Le da un sorbo a su jugo mientras dice—. Jared tiene nuevos planes para la empresa, está trabajando con el departamento de Marketing para hacer un cambio en la publicidad y que ésta no vaya afectarnos. Tiene pensado expandir las empresas Contreras.
Rosanny voltea sus ojos, la última semana estaba cansada con: «Jared piensa esto, Jared cree aquello, Jared...Jared ...».
Ya les decía a ellos por donde se podía pasar al tirano Contreras —como en su mente lo apodó—. Para ningún m*****o de su familia es novedad que aborrecía al magnate. Lo que ellos no sabían era el motivo.
—Rosy, esta es una oportunidad estupenda para ti —comenta su madre, dándole una mirada a los ojos de su hija, tan idénticos a los suyos—. Jared podría hacer que participaras en ese nuevo proyecto que dice tu hermano tiene planeado.
Tres pares de ojos la están viendo, su padre Manuel, su madre Angelina y su hermano Mateo.
—Sinceramente no lo creo —dice para que den el tema por zanjado.
—¿Por qué dices eso? —pregunta Mateo con una ceja alzada.
—Porque no ha pedido mi opinión, y si no lo ha hecho es porque sencillamente no le interesa lo que yo tenga que aportar al proyecto —dice, con cierta molestia—. Solo soy su asistente, y no precisamente porque así lo haya elegido.
—Venga, Rosy —murmura su hermano. Mateo ya estaba cansado siempre con lo mismo, no sabe que pudo haber sucedido entre su hermana y su mejor amigo, para que ella lo aborreciera de tal manera—. Sabes que si te van a dar la oportunidad, te graduaste en publicidad y mercadeo, estoy seguro que contigo en el equipo van a surgir cosas maravillosas porque tú lo eres.
—Ay, Matt. No es necesario alabarme —para quitar la atención de su familia de ella pregunta— Papá, mamá, ¿Dónde tienen pensado viajar?
A pocos días la pareja estará cumpliendo 30 años de casados y deben celebrarlo por todo lo alto.
—Estamos indecisos, mi niña —responde su papá—. Tu madre quiere ir a Ibiza, y yo quiero Ushuaia.
—¿Ushu qué? —pregunta Mateo, sus padres tiene unos gustos un poco extravagantes.
—Ay cariño —se burla su madre—. Ushuaia, es una ciudad Argentina, de la Provincia de Tierra del Fuego, la ciudad también es conocida como el fin del mundo debido a lo lejos que se encuentra ubicado, pero según el Internet es una ciudad de encanto y muy turística y el clima es que te cagas del frío.
Rosy se carcajea por la ocurrencia de su madre.
—Lo llevan claro ustedes dos —comenta con una sonrisa —. Mamá quiere calidez y papá quiere que se le arruguen más las pelotas.
Mateo se echa a reír por lo último que dice su hermana, su madre en vez de escandalizarse les sigue el juego a sus hijos y para bochorno de Manuel ésta añade:
—Venga, que la polla no se le podrá parar del frío que tendrá.
Manuel quién ese preciso momento se encuentra tomando una cerveza se ahoga con la misma al irse por el camino viejo.
—¡Angelina! ¡Mujer! —exclama Manuel tosiendo —. Después te haces la ofendida cuando los niños te toman del pelo a ti.
—Mi amor, pero si sabes que es la verdad —le hace entrar en razón su mujer —. Sé cuan fanático eres del frío, pero joder, que nos vamos a congelar.
—Sí, papá. Madre tiene razón, os vais a congelar —señala Mateo.
—Pues mujer, que os quede claro que no quiero tirarme al sol como si fuese un pollo que están asando.
Los esposos Ríos pasan varios minutos discutiendo sobre su próximo viaje, Rosy se pierde en su teléfono, leyendo algunas notificaciones en i********:, pero Carlos la saca de su tranquilidad.
—Hablaré con Jared —le comunica el rubio, mientras no despega la mirada de su hermana.
La susodicha voltea los ojos.
—Hombre, no es necesario —dice dejando su teléfono de lado —. Que seas el gerente de Recursos humanos no te da el derecho a hablar de mí con nuestro adorado jefe —la palabra adorado más sarcástica no pudo haber sonado.
Mateo la analiza, ¿Por qué Rosy reacciona así?
Jared es su mejor amigo y está seguro en que la ayudaría con eso, solo porque él se lo pidiese, porque de lo contrario dudaría que accediese si fuera otra persona. Mejor se andaba con cuidado si no quería que su hermana terminara castrándolo.
—Quiero irme a descansar —se excusa la mujer de tez blanca y cabello castaño claro —. Mañana he de madrugar.
—Salió cabezota a su madre —dice el patriarca de la familia.
Lunes, 15 de agosto de 2022.
El despertador suena y la mujer se levanta con pesadez, el día de ayer se despidió de su familia con la excusa que tenía que levantarse temprano, pero al llegar a su departamento hizo maratón en Netflix de la serie Manifiesto.
Dieron las tres de la mañana cuando Rosanny tocó la almohada.
Soñolienta, mira la hora. Seis de la mañana.
«Joder. Que solo he dormido, tres putas horas». Piensa con resignación.
La noche anterior cuando intentó acostarse no tuvo éxito, porque era cerrar sus ojos e imaginar el desenlace de la serie.
Rosanny se da un baño rápido, y corre a prepararse el desayuno. El almuerzo ya se lo comprará en la cuadra siguiente a Contreras Company. Revisa su teléfono y va a buena hora, baja de su piso 6 al estacionamiento, da con su coche y se monta. Sintoniza En tus manos de Carlos Baute y en el asiento del copiloto coloca sus cosas.
A eso de diez minutos para las ocho de la mañana, Rosy hace acto de presencia en la empresa. Contempla el lujoso edificio de seis pisos, cada uno perteneciente a un departamento en específico, por ser asistente del CEO de la empresa, su planta es la número seis, a medida que va subiendo el elevador va quedando vacío.
Para cuando llega a la quinta planta donde trabaja su hermano, es tentada de pasar un rato por su oficina, pero desiste al ver que probablemente no se encuentre allí. Así que termina sola en el elevador y llega su planta.
Las pocas personas que trabajan con ella, aún no se encuentran allí. Rosy camina sumida en sus pensamientos y no se da cuenta de la persona que está apoyada en su escritorio.
—Pensé que sería más puntual, señorita Ríos —la mencionada se envara al escuchar esa voz fría, carente de emociones.
La mujer se deshace de sus pensamientos y le da una mirada su imponente jefe.