—Joder tía, ¿En serio sois Camila? —cuestiona asombrada. La rubia se echa a reír, toma de la cabeza de Paulina los lentes de sol y se los pone, saca de su bolsillo su teléfono y se hace una fotografía junto a una Paulina confundida. —No lo digas tan fuerte tía —la imita —, que en lo que toda esta gente se entere no nos dejarán en paz dentro de un buen rato. La administradora anonadada se pellizca y se queja cuando nota que la imagen de la cantante no ha desaparecido. —Venga, pero si eres común y corriente, como yo —habla con la voz vibrante —. Tía, por los medios te ves inalcanzable, os veis poderosa. —Las fotos engañan, coño. —le dice divertida. Javier se les une. —Cami, discúlpame pero me ha salido un contratiempo de último momento —se disculpa con su hermana, la analiza a

