—Imagino que habréis visto el grupo que ha creado mi hermana —le dice. Jared escanea a Rosy. No es partidario de que el personal deba usar uniforme, pero cada vez que ve a su asistente vestida, no de manera sugerente, porque Rosanny jamás se vestiría así para él, pero cada que la ve con falda tubo y blusa a punto de reventar los botones en las tetas, la sangre le corre directamente a la polla. Esa mujer es un pecado para cada hombre en sus cinco sentidos. Piensa en colocarle un uniforme donde no se le permita ver sus esbeltas piernas. Parpadea y mira a otro lado para no centrar su mirada ni en sus tetas, ni en sus piernas. —Debemos cuadrar la agenda de estos tres últimos meses —le informa, Rosy se sienta y enciende la pantalla del iPad para anotar todo. —Con respecto a eso, señor

