Rosanny se encuentra en la tranquilidad de su departamento, pensando en qué había sucedido para permitirle a Jared ese beso que le robó la cordura. —¿Qué me pasa? —se cuestiona ella misma—. ¿Por qué dejé que me besara? ¿Por qué no lo alejé? Tantos porqués se formula en su cabeza, pero no tiene la respuesta a ninguno de ellos, o mejor dicho no quiere admitir que sus sentimientos por Jared nunca fueron olvidados. —Joder... De tantos tíos justamente me vine a enganchar de ese cretino, irascible —se recrimina. Lágrimas corren por sus mejillas, experimentando las mismas sensaciones de una chavala de dieciséis años. Rosy, se siente como el día en que su corazón fue destrozado y mutilado por Jared Contreras. Ese día que tanto la ha marcado, y sin importar los años transcurridos, todavía

