—¿Así que... Ahn JiHun? —preguntó la beta mientras balanceaba suavemente el líquido de la copa entre sus manos. —¿Ya ves?, es el destino —dijo, recargándose en el sofá con una sonrisa. Soomin lo observó por unos largos minutos a través del cristal de la copa, seguidamente bebió el vino que quedaba dentro en ella. —¿Así que tú eras esa persona, uh? Que por causa de un asalto estuviste cerca del éxito para asesinarlo —este cambia su mueca y Soomin alza una ceja en reacción a ella. —No fue un asalto, fue un error. Aún era muy joven en ese entonces —sonríe—. Fue una suerte que JiHun no pensara en presentar denuncias ante el supuesto “asalto” —Si no fue un asalto lo que intentaste... ¿Entonces, qué fue? —de repente, un escalofrío recorrió toda su espalda, hasta su nuca incluso, al contempla

