Había veces en que las miradas lo decían todo sin necesidad de palabras. Dasha entendió por la mirada de Gled que no eran buenas noticias. —¿Se trata de él? Gled asintió. Antes de que pudiera decir algo, se escucharon disparos a una distancia no tan lejana de la mansión. —Estarán aquí en muy poco tiempo, - comunicó gled- Creo que lo mejor será que se vaya —Dasha negó—. En tu estado no puedes arriesgarte a quedarte, no seas terca, no ahora. Tienes mucho que perder. Los pasos de la seguridad de la mansión que se adentraban en la casa captaron la atención de ambos. —Señora, detectamos movimientos en el bosque - reporto uno, de sus hombres con la radio pegada al oído - Se nos avecina una cantidad considerable de hombres. Recibimos información de que "Pantera" los acompaña. El corazón l

