Mis días cada vez son aburridos, no tener un trabajo y una familia a la cual dedicarle tiempo es algo muy frustrante que no le deseo a nadie, tal es mi soledad que eh venido al restaurante donde me encontré hace un par de meses a Renata, una señora muy atractiva con un cuerpo espectacular que le tocó atenderme en el Maison Kayser, si una mujer despechada es un peligro, un hombre solo es el doble de peligroso. Hoy regreso a un restaurante buscando aquella mujer que atrajo mi atención esperando que pueda pasar la noche conmigo y para mi fortuna viene caminando con una sonrisa en la boca hacia mi mesa. — Hola Alessandro, que milagro que vienes. — El hecho de que recuerde mi nombre es un buen signo de que noe ah olvidado. — Eh regresado un par de veces buscándote sin tener éxito. — Mentí so

