El hotel sofitel se había convertido en mi hogar, y era el único lugar al podía llevar a Renata. Me sentía incómodo y a la vez nervioso, creo que la invitación fue más por desesperación que por ganas. Renata es una mujer muy hermosa y vestida de civil luce aún mejor. Entramos a la habitación y ella parecía más o igual de nerviosa que yo, de sentó en la cama y dijo: — ¿No vas a invitarme nada Alessandro?, sueles ser así de desatento con todas las mujeres con las que sales. — — Claro, discúlpame. ¿Que se te antoja?, tequila, vodka o ron. — — Algo de vino tinto por favor. — Tome el teléfono para pedir una botella de protos reserva y un par de copas. — Y bien, cuéntame más sobre tu divorcio. — — Era un infiel, se cansó de ponerme el cuerno y cuando decidí terminar con el, se negaba a acep

