-Xander Ross- Veo los minutos pasar en mi reloj y me pregunto por qué mi tío simplemente no me dijo su plan en el ascensor el día que nos vimos. Eso me habría hecho los días más fáciles y mis niveles de estrés estuvieran un poco más controlados. Sí, sé que fuimos interrumpidos por toda una comisión de nuevos empresarios que llegaba en ese momento y fue imposible hablar una palabra, menos de un tema tan serio, pero tampoco era para que actuara de esta manera tan desesperante. Me tuve que conformar con su petición, no permitida del todo, dicho sea de paso, de dejar todo en sus manos. Y para colmo, a pesar de lo urgente de este tema y lo ansioso que me pone, él se desaparece por días, porque ni el maldito teléfono ha podido contestar. «¿Cuántas llamadas puede ignorar una persona?». H

