-Scarlett Brooks- Me duelen las mejillas de tanto fingir una sonrisa. Los dedos los tengo agarrotados de mantener mi mano casi suspendida en el aire mientras finjo rodear el brazo de Xander. «Mi nuevo, flamante e idiota esposo» . El olor a vino me tiene repugnada y ciertamente no he terminado de desmayarme porque mi terquedad es más grande que las necesidades de mi cuerpo. No voy a darles motivos para que esta gente pueda señalarme y, además, tengo la cruda certeza de que si me da un descenso, Xander me dejaría caer de cara al piso solo por el gusto de reírse o simplemente para no tocarme de más. Estoy abrumada y me duele la cabeza. Caminamos por todo el espacio delimitado en la carpa que se montó para la recepción y lo que yo pensaba que sería un evento privado, me parece cada vez má

