(2012) Desperté sintiéndome como la mierda, me costó levantar la cabeza de la almohada, me seguía dando vuelta todo, no reconocí el lugar donde estaba, la habitación, pero las sabanas tenían su aroma, de inmediato supe que era su cama. Escuche abrirse la puerta, gire mi cabeza hacia esa dirección y vi a Alfred entrar con una taza en su mano izquierda. Me senté en la cama, me sentía patética en la situación que yo misma me puse. –Buenos días– dijo, me sonrió sin mostrar los dientes. –¿Cómo te sientes? – se sentó en la cama y me paso la taza, la tomé en mis manos e ingerí el olor delicioso del café. Me la lleve a los labios, saboree el líquido, tome aire antes de responder. –Buenos días, me siento apenado por lo de anoche– escondí mi cara con la taza. –¿Desde cuándo tomas tanto? – me mir

