Gemelos en camino

1329 Palabras

El sol comenzaba a ponerse, tiñendo el cielo de tonos dorados y rosados. Estábamos en el jardín de nuestra mansión, rodeados de las flores que Eduardo había cuidado con tanto esmero. La brisa suave acariciaba mi rostro, pero lo que más me llenaba el corazón era el constante movimiento dentro de mi vientre. Los gemelos. Estaba comenzando a ser real de nuevo. Todo esto no era un sueño. Eduardo estaba a mi lado, su mirada fija en mí mientras veía cómo mis manos acariciaban mi barriga, casi como si estuviera escuchando algo que solo yo podía percibir. La felicidad estaba escrita en cada gesto suyo, en cada mirada que me dirigía. Cada día que pasaba, me sentía más conectada con él, con nosotros y con los pequeños que llevábamos dentro. —No puedo esperar para conocerlos —dijo Eduardo, su voz s

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR