Elara Montesinos Los días que siguieron a la boda fueron la fase más fría de la guerra. El penthouse se había convertido en una cárcel de oro y mármol, y mi identidad, en un proyecto de ingeniería social. Estábamos en el purgatorio de la espera esperando los resultados del ADN, esperando la fecha de la audiencia Alexander y yo mantuvimos la distancia física y emocional que él había ordenado, pero la proximidad era constante mi nuevo escritorio de vidrio y acero estaba ahora instalado en el ala privada de Alexander en Vance Global, a solo metros del suyo. Él me trataba con la misma exigencia profesional de siempre con una única y fría excepción la palabra "Elara" había sido reemplazada por "Señora Vance" cuando los empleados supieron parecían no haber sorpresa, no había murmullo

