La fiesta había terminado hace una hora aproximadamente, y yo seguía parada afuera del lugar, en el hotel fueron muy amables al ayudarme a conseguir un taxi, pero pasaba la media noche y no había dispones, así que me pare en la puerta con la esperanza de que alguno pasará y poder irme a casa, si mamá llamaba a casa y se daba cuenta que aún no llegaba, estaría muy preocupada y lo que menos quiero es arruinar su luna de miel, me arrepiento por haber dejado mi teléfono, no tenía donde guardarlo así que pensé que lo mejor era dejarlo en casa, ahora creo que no fue buena idea, después de unos 30 minutos, un taxi se detuvo a mi señal, después de revisar que todo estuviera bien, me senté en el asiento trasero y me quite los zapatos mientras le indicaba la dirección, no pensaba subir a un taxi en la madrugada sin antes tener la certeza de que es seguro, el camino fue bastante rápido, dada la hora casi no había autos, lo único que nos retrasaba eran los semáforos en rojo, creo que estaba quedándome dormida cuando el hombre me indico que habíamos llegamos, tomé mis zapatos y baje, le pedi que me esperara, ya que no traía dinero conmigo, (alguien debería pensar en ponerle bolsas a los vestidos de fiesta) tenía que entrar por algo de efectivo para poder pagarle, el hombre amablemente acepto.
corrí hasta mi habitación, tome el dinero y un poco más para la propina, salí lo más rápido posible para pagar al hombre que me esperaba.
regrese con más calma y entre a la casa, me asegure de cerrar con candado la puerta, mamá fue muy clara en eso, tengo que ser cuidadosa de no dejar las puerta sin seguro, hablando de eso Adam dejo su despacho abierto y la luz encendida, me acerque para cerrarla antes de irme a dormir, estire mi mando dentro de la oficina hasta alcanzar el apagador pero una voz me detuvo.
— Dejala encendida por favor
Di un grito enorme, había alguien en la casa, me asome lentamente por entre la puerta y vi a Vlad, sentado en el escritorio de Adam con un vaso de whisky en la mano.
— Disculpa no sabía que estabas aquí. — Me disculpe de inmediato. — iré a dormir, deberías hacer lo mismo, buenas noches.
Me di la vuelta y subí la escalera hasta mi habitación, que estaba frente a la de Vlad, tantas veces había visto esa puerta y hasta ahora había alguien que dormiría en ella.
Me di una ducha rápida, me puse mi pijama y me tiré sobre la cama, en un par de segundos ya estaba dormida.
Desperté a la mañana siguiente, era domingo así que no tenía prisa por levantarme temprano, entre al baño, me lave los dientes, sujete mi cabello con una liga y baje a la cocina, hoy no había personal en la casa, estaría sola con Vlad que probablemente aún estaría dormido y con algo de resaca.
Pero no podía estar más equivocada.
Ahí estaba, sentado en la barra de la cocina, vestía un traje azul y tenía una taza de café frente a él, ¿como podía estar un domingo tan temprano despierto, sin resaca de y verse así de bien?
— Buenos días —saludé alegremente.
— Buenos días, ¿acostumbras levantarte tan tarde siempre?
— Son las 8:00am, y es domingo — respondí con un poco de mal humor.
Me miró con una expresión de desagrado antes de tomar su taza de café y salir de la cocina.
Definitivamente la primera impresión de él, en el baño fue la correcta, es un idiota.
Prepare mi desayuno y dejé que su existencia no me molestará.
Podría salir con Raúl, no tengo que pasar todo el día soportando a mi hermanastro en casa.
Le dejé un mensaje y me metí a la ducha, cuando salí aún no respondía, así que preferí llamarlo, pero al parecer su celular estaba apagado.
me puse unos jeans y la primer playera que encontré.
Es un día agradable, sin mucho sol, es perfecto para leer un libro en el jardín.
Perdí la noción del tiempo, entre a la casa ya cuando me era un poco difícil leer por la oscuridad y fui directo a la cocina, tenía hambre pero no ganas de cocinar, busque en el refrigerador y saque todo lo necesario para prepararme un sándwich.
Escuché la puerta y un escalofrío recorrió mi cuerpo, tenía que ser Vladimir, solo estábamos nosotros dos en la casa.
Coloque mi sándwich de jamón, un jugo de naranja en la barra y me senté a comer, estaba con la boca abierta cuando lo vi entrar, estaba sin camisa, y cubierto de sudor, probablemente había estado haciendo ejercicio, caminó directo al refrigerador y tomo una botella de agua, juro que cada día se ponía más sexy.
me gire rápidamente y tome un poco de mi jugo al sentirme descubierta observándolo.
— Hola prepare un sándwich para cenar, ¿ gustas uno?
— Claro. — Acepto de inmediato.
Deslice mi plato a través de la mesa hasta su lugar
— Toma el mío, yo prepararé otro. — dije mientras me ponía de pie para preparar otro sandwich.
Lo tomo y le dio una mordida sin decir nada, era el sándwich más sencillo que podía haber hecho, probablemente me lo escupirá en la cara
— ¿Tienes mucho tiempo viviendo aquí? — Pregunto con curiosidad.
Gire rápidamente al escuchar su pregunta, de las pocas veces que nos habíamos visto no había mostrado interés en hablar conmigo y ahora parece querer hacerlo.
— Nos mudamos hace 6 meses cuando comenzaron los preparativos de la boda — Explique— ¿No vienes muy seguido verdad?
— No había tenido la oportunidad y bueno la boda parecía un buen momento para visitar a papá, lo ayudaré en la empresa durante su viaje.
— Oh, claro, sabes yo mmmh, sobre el día de la boda cuando nos conocimos en el baño estoy .... — Intente explicar.
— No me interesa lo que hagas en los baños. — Escupió las palabras en un tono molesto.
— No es lo que parece. — Dije intentando arreglar lo mal que se veia la situación.
— Estabas a punto de tener sexo con un idiota en el baño, que después te dejo sola y tuviste que tomar un taxi en la madrugada para llegar a casa.
Bueno, si es lo que parece.
— Ese idiota, cómo le dices es mi novio y tiene nombre es Raúl.
Salió de la cocina con una sonrisa engreída en los labios, sin tomarse la molestia de terminar la conversación conmigo, definitivamente sus momentos amigables duraban poco, muy poco.