Vi la determinación en su rostro, pero no esperaba que lo hiciera, dejo caer todo el jugo sobre mi ropa, aquel acto me obligó a salir del hospital para ir a darme una ducha y cambiarme de ropa, tal vez fui muy lejos al amenazarla con despedirla, no lo haría, aunque al idiota de Antón no estoy tan seguro, Emily me odiaría por hacerlo, ya no es la misma chica de antes, ahora es decidida, valiente, amable, caritativa y sin duda igual de hermosa, ya no necesita que la cuide más, en cambio yo sigo siendo el mismo idiota que no sabe decir las cosas, tengo miedo de estar con ella y a la vez de no estarlo nunca, el idiota que Huyo para no enfrentar la realidad, la dejé cuando más me necesitaba, sin darle una explicación, me marché y cinco años después ella viene y me trae comida aún preocupándose

