CAPÍTULO VEINTIDOS El sonido de la camioneta apenas se había desvanecido cuando Chantelle se giró y subió corriendo por las escaleras. Emily le siguió, preocupada por el tipo de efecto que la aparición inesperada de Sheila tendría en ella. Quería tranquilizar a Chantelle, pero también sabía que tenía que dejar que la niña lidiara con todas las emociones que sintiera de la forma que fuera necesaria. Chantelle entró corriendo en su habitación y cerró de golpe la puerta detrás de ella. Emily respiró hondo para calmarse y luego abrió la puerta. Chantelle estaba de pie al otro lado de la habitación golpeando con sus puños contra el armario, dándole patadas una y otra vez. Emily miraba impotente—. Chantelle—dijo, pero fue como si la niña estuviera poseída y no pudiera oírla. Chantelle golpeó

