Timbró mi móvil con insistencia. Yo recién terminaba de coordinar los titulares para la portada y la central de la edición impresa con Galarreta y Ramírez, cuando Marifé me llamó a todo pulmón. -¡¡¡Roxy!!! ¡¡¡Tu móvil!!!-, decía ella alborozada, alzando mi celular. De inmediato pensé en una llamada importante, quizás de alguien de mi familia, por lo que me disculpé con mis jefes y tuve que salir corriendo y brincando de la oficina, dirigiéndome hacia mi cubículo. Sin embargo, Marifé ya había visto mi móvil que me llama Stuart y por eso su entusiasmo. Me veía con una sonrisita pícara y cómplice, incluso me hacía guiños, lo que me azoró mucho y de repente yo estaba más roja que un tomate, completamente turbada mientras mi amiga se reía apenitas, haciendo brillar su miradita de niña travies

