En efecto, se cumplió lo que temía. Era ineludible y yo no podía esperar ningún milagro. Daniela también se enteró que había estado flirteando con la actriz Doris Villalta a través de todos los diarios que publicaban la noticia, incluso en primera plana. Yo la pasaba muy mal por esos días. Tenía trabajos ocasionales de carpintería o poniendo mayólicas, también arreglando balcones coloniales y charolando muebles de madera, sin embargo eran eventuales, me pagaban muy poco, y eso me sumía en la depresión y la desesperación. Pasaba varios días, incluso, sin comer un solo bocado porque no me alcanzaba la plata. Dejé de ir a fiestas, a peñas y tuve que vender mi pick up donde escuchaba las canciones de la Matancera. También los discos de 45 y los Long Play. Hasta el radio donde seguía las carrer

